Hoy me acordé de mi odio a las instituciones. No sé como englobar el término, porque no son sólo los organismos públicos a los que va dirigida mi molestia, y tampoco son todos los privados. Básicamente, y para poder definir lo que me pasa, me molestan mucho los lugares en los que:
-Hay colas. No una sino varias colas. (Si es para esto, pasando la puerta a su izquierda. Si es para esto otro, pasando el segundo patio, en el hall, si es para...)
-Hay recepcionista. Una o varias. Si son varias, mucho peor. Porque nunca saben demasiado, y que te den la información que necesitás te cuesta precios muy altos.
Hoy por ejemplo, mientras esperaba en el HI para q me atendiera un simple clínico (y a los que están de guardia, nunca les creo que lo sean. A los que van a domicilio, menos que menos.), formulaba toda la re-estructuración de ese puto lugar si me tocara la suerte? de ser su directora. Vaya situación utópica. Este lugar, no sólo tiene los dos elementos que mencionaba antes, sino q además tiene una desorganización que me supera. El espacio físico del Hospital está dividido en diferentes edificios, o sea que si le pegás en el primer intento al lugar donde te toca ir, jugale a la quiniela porque es tu día de suerte.
En los 20 minutos que estuve ahí aprendí el oficio de recepcionista, y no menosprecio a las recepcionistas, sólo que no pude creer cuando la señorita comentó que hacía 11AÑOS!! trabajaba de lo mismo. Ganarán muy bien las recepcionistas o yo soy la única histérica que no soportaría trabajar 11 años seguidos diciendole "Por el pasillo, pasando el segundo patio" a todos con los que hablo durante el día??? Porque juro que es todo lo que dijo, además de unos cuantos "no sé", "no...eso preguntale a las chicas que te dan los turnos" y "eso hablalo con el laboratorio".
Y ahí viene mi reflexión, con respecto a "la clave del éxito". En este tipo de lugares, y cuando realmente las necesitás y no te queda otra, no hay salida, no hay ni un mínimo rayito de esperanza que no sea de esa manera...la clave del éxito radica en la capacidad de adaptarte y sumarte a las conversaciones que mantenga la recepcionista, ya sea por teléfono o personalmente con otras personas; a tu versatilidad para sonreir ante las pelotudeces más insospechadas; el carisma para ocultar los arranques de furia, y obviamente, que le caigas en gracia a la susodicha.
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4 comentarios:
Las recepcionistas son la versión femenina del tachero: huecas, resentidas e insoportables. He dicho.
Me encantan tus reflxiones!
por cierto, Cien años de soledad es muy bueno, mucho mejor que El coronelno tiene quien le escriba, Prison Break es tremenda!!
besitos wapa
yo creo que necesitas caerle en gracia a las recepcionistas...
El tema que estas son demasiado complicadas, puesto que han perdido su capacidad conforme acumulan ya sabes que en sus traseros...
Concuerdo con la version femenina del tachero que alguien puso arriba...
como llegue aca???
Lei entre los libros "un mundo feliz" y me dije: ese es uno de mis libros antiutopicos preferidos... jajaja
saludetes!"
Totalmente de acuerdo!!
Odio a las recepcionistas inoperantes, me pone loca hacer colas, trámites y mucho más aún arreglar asuntos con empleados de call center. Grrr maldito Movistar que por poco me saca una úlcera!
Besote niña, seguimos sumando coincidencias!
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